cantidad de lectores, siempre me han parecido lugares gratamente disparatados, y hasta donde alcanza mi memoria siempre me ha seducido su lógica laberíntica, la cual sugiere que la razón (si no el arte) gobierna una acumulación cacofónica de libros.
Nana: ¿En serio crees que puedes cambiar tus principios por una mujer?
Yano: Por mis amigos y el resto de la gente no los cambio, pero por una mujer hago lo que haga falta, esos son mis principios.
Es un hecho bien conocido que las personas que más deseos tienen de gobernar a la gente son, ipso facto, las menos adecuadas para ello.
Desde la infancia da señales el ingenio.
Señales son del juicio ver que todos le perdemos, unos por carta de más otros por carta de menos.
Incluso el hombre más fuerte necesita amigos.
Siempre he mantenido que lo único que están para defender lo bueno, lo verdadero y lo bello. Tenemos que rechazar lo que es feo.
Cuanto más conservadoras son las ideas, más revolucionarios los discursos.
Nana: ¿En serio crees que puedes cambiar tus principios por una mujer?
Yano: Por mis amigos y el resto de la gente no los cambio, pero por una mujer hago lo que haga falta, esos son mis principios.
Es un hecho bien conocido que las personas que más deseos tienen de gobernar a la gente son, ipso facto, las menos adecuadas para ello.
Desde la infancia da señales el ingenio.
Señales son del juicio ver que todos le perdemos, unos por carta de más otros por carta de menos.
Incluso el hombre más fuerte necesita amigos.
Siempre he mantenido que lo único que están para defender lo bueno, lo verdadero y lo bello. Tenemos que rechazar lo que es feo.
Cuanto más conservadoras son las ideas, más revolucionarios los discursos.