y en dónde estamos. Cuando me arriesgo a prever adónde vamos, es una pura especulación por mi parte, una conclusión lógica. (...) Esta es mi tarea. Es ridículo otorgarme otra, plantarme sobre una roca, pontificando y profetizando, haciéndome cabecilla de una escuela, tuteándome con Dios.
Tu cimbreo, tu cintura me estremecían y el jardín parecía tener más rosas y el verano calor.
La vida... No me hables de la vida.
Ser el dulce que acompaña, ser palabra solidaria, ir cambiándote las dudas por caricias de las mías.
Nos hemos olvidado de ser buenos huéspedes, de cómo caminar ligeramente sobre la Tierra como hacen sus otras criaturas
En las revoluciones hay dos clases de personas; las que las hacen y las que se aprovechan de ellas.
El reparto más equitativo que existe es el de la inteligencia: todo el mundo cree tener suficiente.
Los hombres tienen el poder de elegir, las mujeres de rechazar
Tu cimbreo, tu cintura me estremecían y el jardín parecía tener más rosas y el verano calor.
La vida... No me hables de la vida.
Ser el dulce que acompaña, ser palabra solidaria, ir cambiándote las dudas por caricias de las mías.
Nos hemos olvidado de ser buenos huéspedes, de cómo caminar ligeramente sobre la Tierra como hacen sus otras criaturas
En las revoluciones hay dos clases de personas; las que las hacen y las que se aprovechan de ellas.
El reparto más equitativo que existe es el de la inteligencia: todo el mundo cree tener suficiente.
Los hombres tienen el poder de elegir, las mujeres de rechazar