cien ríos, olía a bosque y nunca miraba al cielo de frente, porque se había criado bajo la cúpula de los árboles y la luz le parecía indecente...
Los políticos no son necesarios, pero ellos nos convencen de que los necesitamos para resolver los problemas que, sin ellos, no existirían.
La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
El protocolo es la última barrera contra la mala educación.
Vísteme de hermosura el pensamiento, serenidad, perennemente unida al árbol de mi vida a contra viento.
Quizás el sufrimiento y el amor tienen una capacidad de redención que los hombres han olvidado o, al menos, descuidado.
El temor de las cosas invisibles es la semilla natural de lo que cada uno llama para sí mismo religión
Contemplar las flores es sedante. No despiertan emociones ni conflictos
Los políticos no son necesarios, pero ellos nos convencen de que los necesitamos para resolver los problemas que, sin ellos, no existirían.
La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
El protocolo es la última barrera contra la mala educación.
Vísteme de hermosura el pensamiento, serenidad, perennemente unida al árbol de mi vida a contra viento.
Quizás el sufrimiento y el amor tienen una capacidad de redención que los hombres han olvidado o, al menos, descuidado.
El temor de las cosas invisibles es la semilla natural de lo que cada uno llama para sí mismo religión
Contemplar las flores es sedante. No despiertan emociones ni conflictos