alguaciles del tiempo del rey; esa era gente temible y temida, respetable y respetada; formaban uno de los extremos de la formidable cadena judicial que envolvía a todo Río de Janeiro en la época en que los pleitos eran entre nosotros un elemento de vida; el extremo opuesto lo constituían los desembargadores.
Puedes ser lo que deseas, sólo existe un obstáculo: tu mismo.
Una cosa es decir algo y otra es sentir lo que dices.
Para que una revolución tenga éxito debe redescubrir valores ya olvidados y adaptarlos a las exigencias de la época
Incluso si dieron todo lo que tenían, no todos los desafíos pueden convertirse en triunfos. Perdimos.
Las mujeres son casos límites.
Para dónde vas Vicente? para donde va la gente
Comprendí que no necesito un poder mágico eterno, ¡prefiero tener sonrisas eternas!
Puedes ser lo que deseas, sólo existe un obstáculo: tu mismo.
Una cosa es decir algo y otra es sentir lo que dices.
Para que una revolución tenga éxito debe redescubrir valores ya olvidados y adaptarlos a las exigencias de la época
Incluso si dieron todo lo que tenían, no todos los desafíos pueden convertirse en triunfos. Perdimos.
Las mujeres son casos límites.
Para dónde vas Vicente? para donde va la gente
Comprendí que no necesito un poder mágico eterno, ¡prefiero tener sonrisas eternas!