como inclasificable, de una originalidad imprevisible. Es átopos el otro que amo y que me fascina. No puedo clasificarlo puesto que es precisamente el único, la imagen singular que ha venido milagrosamente a responder a la especificidad de mi deseo. Es la figura de mi verdad.
Vivimos siempre bajo el peso de las viejas y odiosas costumbres de nuestros antepasados bárbaros.
Lo que pensamos determina lo que somos y lo que hacemos, y, recíprocamente, lo que hacemos y lo que somos determina lo que pensamos.
No podemos rendirnos simplemente porque nuestro enemigo sea más fuerte.
Para cautivar el corazón humano necesitas de dioses y demonios.
Di no a las drogas,que somos muchos y quedan pocas!
Si cometemos un error, debemos corregirlo, y cuanto más rápido y más a fondo, mejor.
¡Qué prueba de la existencia habrá mayor que la suerte de estar viviendo sin verte y muriendo en tu presencia!
Vivimos siempre bajo el peso de las viejas y odiosas costumbres de nuestros antepasados bárbaros.
Lo que pensamos determina lo que somos y lo que hacemos, y, recíprocamente, lo que hacemos y lo que somos determina lo que pensamos.
No podemos rendirnos simplemente porque nuestro enemigo sea más fuerte.
Para cautivar el corazón humano necesitas de dioses y demonios.
Di no a las drogas,que somos muchos y quedan pocas!
Si cometemos un error, debemos corregirlo, y cuanto más rápido y más a fondo, mejor.
¡Qué prueba de la existencia habrá mayor que la suerte de estar viviendo sin verte y muriendo en tu presencia!