la despreocupación que tenia de todo lo que yo sentía, tan frívola con un gran sentido de la terquedad. Deseaba poseer la ligereza con la que ella podía actuar, pero cuando trataba de aventajarla, sólo tenía la furia con que pesaba el tiempo, se hacía insoportable y sus recuerdos empezaban a dar vueltas cada vez más rápido, en círculos más y más estrechos.
Nuestra patria es una, empieza en el Río Grande, y va a parar en los montes fangosos de la Patagonia.
María no se queda con nada: cuando la servimos, cuando nos consagramos a ella, nos recibe para entregamos a Jesús y llenamos de Jesús.
¿Cómo quieres que te quiera si el que quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera? ¿Cómo quieres que te quiera?
A buey viejo pasto tierno
Para ser felices necesitamos la libertad.
Mira que a veces el demonio nos engaña con la verdad, y nos trae la perdición envuelta en dones que parecen inocentes.
Por un recuerdo que me sigue siempre, por un pasado que borrar no puedo, es esta pena cruel, es este gran amor, que nunca, nunca, deja ya de florecer.
Nuestra patria es una, empieza en el Río Grande, y va a parar en los montes fangosos de la Patagonia.
María no se queda con nada: cuando la servimos, cuando nos consagramos a ella, nos recibe para entregamos a Jesús y llenamos de Jesús.
¿Cómo quieres que te quiera si el que quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera? ¿Cómo quieres que te quiera?
A buey viejo pasto tierno
Para ser felices necesitamos la libertad.
Mira que a veces el demonio nos engaña con la verdad, y nos trae la perdición envuelta en dones que parecen inocentes.
Por un recuerdo que me sigue siempre, por un pasado que borrar no puedo, es esta pena cruel, es este gran amor, que nunca, nunca, deja ya de florecer.