libro... que yo no me he leído. Sin embargo, les diré como anécdota, que algunos de mis amigos tienen, en una estantería totalmente vacía, junto con su foto de sus vacaciones en Calasparra, un ejemplar de El Señor de los Anillos.
Ni ve que su mismo fuego presto su beldad destruye, y que donde el goce empieza el placer allí sucumbe
Tú eres el único que me ha herido gravemente además de mi padre.
En las historias de amor la felicidad es siempre igual, en cambio, cada desgracia tiene su fisonomía propia.
Detrás de ti, imbécil.
El otro día fui a un siquiatra. Me pidió 1.000 pesos adelantados. Yo le dije: Doctor, es mi problema el que vengo a resolver, no el suyo
Para qué ser amable en la vida, si luego notas, un cuchillo mal afilado por los dientes de un vampiro, clavado en tu espalda.
Hermanos, no temáis al pecado de los hombres; amad al hombre aún en su pecado, pues un tal amor aseméjase a Dios.
Ni ve que su mismo fuego presto su beldad destruye, y que donde el goce empieza el placer allí sucumbe
Tú eres el único que me ha herido gravemente además de mi padre.
En las historias de amor la felicidad es siempre igual, en cambio, cada desgracia tiene su fisonomía propia.
Detrás de ti, imbécil.
El otro día fui a un siquiatra. Me pidió 1.000 pesos adelantados. Yo le dije: Doctor, es mi problema el que vengo a resolver, no el suyo
Para qué ser amable en la vida, si luego notas, un cuchillo mal afilado por los dientes de un vampiro, clavado en tu espalda.
Hermanos, no temáis al pecado de los hombres; amad al hombre aún en su pecado, pues un tal amor aseméjase a Dios.