por ti, aquella que quizás hoy extrañes, quizás ahora que te dejo y me marcho sin decir nada sin darte una llamada ni una mirada, sin ni siquiera cruzarme por tu lado, aquélla que te mandaba cartas diciéndote y confesándote que aún te amaba a pesar de todas tus palomilladas y tus engaños por si no lo sabes esto terminó porque me cansé de ti, me cansé de ser tu juguete de ser quien te amaba y tu sólo jugabas. Aquélla que siempre lloraba en su cama cada noche al recordar aquel que sólo la usaba porque a pesar de todo te amaba, su amor era tan grande que hasta perdonaba, te perdoné no una, no dos veces, fueron muchas y por eso te aprovechabas pero basta de llorar, las cosas ahora las enfrento ya a pesar de todo déjame decirte que no pienso volver a ser tu juguete.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Los Padres nunca fueron jóvenes. Sólo estaban esperando a convertirse en Padres.
Hay cosas horribles pasando en el mundo como para preocuparme por ser reconocido.
No existe político en la India lo suficientemente audaz para tratar de explicar a las masas que las vacas pueden ser comidas.
El hecho de que tú no pesques nada no significa que no haya peces ahí afuera.
La vi hace solo unas horas, pero quiero verla otra vez.
La religión no es más que el triste consuelo a las dos grandes preguntas: ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Los Padres nunca fueron jóvenes. Sólo estaban esperando a convertirse en Padres.
Hay cosas horribles pasando en el mundo como para preocuparme por ser reconocido.
No existe político en la India lo suficientemente audaz para tratar de explicar a las masas que las vacas pueden ser comidas.
El hecho de que tú no pesques nada no significa que no haya peces ahí afuera.
La vi hace solo unas horas, pero quiero verla otra vez.
La religión no es más que el triste consuelo a las dos grandes preguntas: ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?