del juez siempre despiertos! ¡Y al echarte en la caja de los muertos, menosprecia los llantos de los vivos!
La uniformidad mata el amor; desde que el espíritu de orden se apodera de un asunto de amor; desaparece la pasión, a ésta sucede la languidez, asoma el fastidio y el disgusto termina todo.
Es extraño, pero es verdad, porque la verdad es siempre extraña, más extraña que una ficción.
Las ideas, por bondadosas que sean, no se imponen; se exponen, para que las acepten quienes las consideren ajustadas a la verdad
Aunque apenas pueda resistir mis males, prefiero padecerlos a merecerlos.
Las imágenes que experimentamos son construcciones cerebrales provocadas por un objeto, y no reflejos especulares del objeto
El matrimonio y la horca son hechos fatales.
La uniformidad mata el amor; desde que el espíritu de orden se apodera de un asunto de amor; desaparece la pasión, a ésta sucede la languidez, asoma el fastidio y el disgusto termina todo.
Es extraño, pero es verdad, porque la verdad es siempre extraña, más extraña que una ficción.
Las ideas, por bondadosas que sean, no se imponen; se exponen, para que las acepten quienes las consideren ajustadas a la verdad
Aunque apenas pueda resistir mis males, prefiero padecerlos a merecerlos.
Las imágenes que experimentamos son construcciones cerebrales provocadas por un objeto, y no reflejos especulares del objeto
El matrimonio y la horca son hechos fatales.