también la técnica, y no sólo ya la arquitectura, es en ciertos estadios testimonio de un auténtico sueño colectivo).
Una cortesana dijo a un mandarín: seré tuya si esperas cien noches bajo mi ventana. Y el mandarín esperó, hasta la nonagésimo novena noche, en que tomó el taburete y se fue.
Si quieres morir, muere por la música.
Él llegaba siempre tarde por principio, siendo el suyo que la puntualidad es un ladrón del tiempo.
Aunque estoy un poco preocupado... se supone que el amor es así.
Las personas son una máscara usada por la consciencia colectiva. Una ventana abierta a un mar de almas y memorias.
Tu imagen puedo ver, en todas partes, y, como el Abencerraje, la más verdadera en mis entrañas.
Una cortesana dijo a un mandarín: seré tuya si esperas cien noches bajo mi ventana. Y el mandarín esperó, hasta la nonagésimo novena noche, en que tomó el taburete y se fue.
Si quieres morir, muere por la música.
Él llegaba siempre tarde por principio, siendo el suyo que la puntualidad es un ladrón del tiempo.
Aunque estoy un poco preocupado... se supone que el amor es así.
Las personas son una máscara usada por la consciencia colectiva. Una ventana abierta a un mar de almas y memorias.
Tu imagen puedo ver, en todas partes, y, como el Abencerraje, la más verdadera en mis entrañas.