exigir sacrificios voluntarios. Pero cuántas veces en el curso de la historia ha sido rebajada a la categoría de ídolo ante cuyo altar se sacrificaban niños inocentes.
Haciendo un símil futbolístico, se podría decir que la economía española ha entrado en esta legislatura en la Champions League de la economía mundial, mal que les pese a algunos.
Nos place la franqueza en aquellos que nos quieren bien. La franqueza de los demás se llama insolencia
Los espectáculos públicos representan actualmente un papel comparable al que representó en la Edad Media la religión.
¡Una chica sin gafas es como una tarta de fresas sin fresas!
La identidad de una nación se refleja menos en su política que en las historias que cuenta.
No se puede decir cuánto tiempo duró aquel áspero trabajo, porque esa clase de trabajos no pueden medirse en días o meses.
El buen cirujano. opera temprano.
Haciendo un símil futbolístico, se podría decir que la economía española ha entrado en esta legislatura en la Champions League de la economía mundial, mal que les pese a algunos.
Nos place la franqueza en aquellos que nos quieren bien. La franqueza de los demás se llama insolencia
Los espectáculos públicos representan actualmente un papel comparable al que representó en la Edad Media la religión.
¡Una chica sin gafas es como una tarta de fresas sin fresas!
La identidad de una nación se refleja menos en su política que en las historias que cuenta.
No se puede decir cuánto tiempo duró aquel áspero trabajo, porque esa clase de trabajos no pueden medirse en días o meses.
El buen cirujano. opera temprano.