piensan y realizan sus películas y los que prescinden de él. Para los primeros, el cine es un arte del espectáculo; para los segundos una aventura individual.
Porque aprecio la vida en su justa medida, al amor lo reinvento y al vivir cada instante, y al gozar cada intento, se que alcanzo lo grande con las alas del alma, desplegadas al viento.
No hay espectáculo, en verdad más odioso, que el de los talentos serviles.
¡Ah, ah! ¡Qué buena vida! Cansarme poco, divertirme bastante, y tener en el bolsillo siempre algún doblón.
Abeja y oveja y piedra que trebeja, y péñola tras oreja, y parte en la Igreja, desea a su hijo la vieja
Cuando a la gente se la despoja de su rostro amontonándola, primero se convierte en rebaño y después en jauría.
Entre el ruido de las armas las leyes no se pueden escuchar.
Porque aprecio la vida en su justa medida, al amor lo reinvento y al vivir cada instante, y al gozar cada intento, se que alcanzo lo grande con las alas del alma, desplegadas al viento.
No hay espectáculo, en verdad más odioso, que el de los talentos serviles.
¡Ah, ah! ¡Qué buena vida! Cansarme poco, divertirme bastante, y tener en el bolsillo siempre algún doblón.
Abeja y oveja y piedra que trebeja, y péñola tras oreja, y parte en la Igreja, desea a su hijo la vieja
Cuando a la gente se la despoja de su rostro amontonándola, primero se convierte en rebaño y después en jauría.
Entre el ruido de las armas las leyes no se pueden escuchar.