va a ser destruido... ¡Entonces ya no importa! Sin mis amigos, ni familia, ni Shiro-san, ni Arikawa-san... un mundo sin ellos... ¡debería ser destruido!
Lo que caracteriza al hombre de ciencia no es la posesión del conocimiento o de verdades irrefutables, sino la búsqueda desinteresada e incesante de la verdad.
Yo, que no sé nada, sé que mis ojos están abiertos, porque las lágrimas no dejan de caer.
Prefierible que se burlen de mi, a que ni siquiera se acuerden de uno, pues soy tema de conversación.
¿Adónde vas? ¿De qué regiones vienes? ¿Quién da a tu rostro ese celeste olvido? ¿Qué Dios sin fuego con su luz te viste?
La flor se deshoja el castillo se derrumba y contigo, _ _ _ _ _ _ , hasta la tumba.
Y con Dios mantuve un pacto demasiado triste, el jamás habla conmigo y yo no digo que no existe
Nunca una noche pudo vencer a un amanecer, ni un problema a la esperanza.
Lo que caracteriza al hombre de ciencia no es la posesión del conocimiento o de verdades irrefutables, sino la búsqueda desinteresada e incesante de la verdad.
Yo, que no sé nada, sé que mis ojos están abiertos, porque las lágrimas no dejan de caer.
Prefierible que se burlen de mi, a que ni siquiera se acuerden de uno, pues soy tema de conversación.
¿Adónde vas? ¿De qué regiones vienes? ¿Quién da a tu rostro ese celeste olvido? ¿Qué Dios sin fuego con su luz te viste?
La flor se deshoja el castillo se derrumba y contigo, _ _ _ _ _ _ , hasta la tumba.
Y con Dios mantuve un pacto demasiado triste, el jamás habla conmigo y yo no digo que no existe
Nunca una noche pudo vencer a un amanecer, ni un problema a la esperanza.