llegar a establecer y consolidar la hegemonía de las fuerzas trabajadoras en los países democráticos de capitalismo desarrollado.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad; ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
El amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte.
Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su dios no cambia.Es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con desconfianza si se pretende asegurar el porvenir.
La esperanza es lo último que se pierde.
A veces, basta con alzar una bandera para descubrir un ejército dispuesto a luchar.
Por más que logre vengarme, los muertos no volverán a la vida. Tampoco se alegrarían.
Si sale, sale. Si no sale, hay que volver a empezar. Todo lo demás son fantasía.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad; ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
El amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte.
Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su dios no cambia.Es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con desconfianza si se pretende asegurar el porvenir.
La esperanza es lo último que se pierde.
A veces, basta con alzar una bandera para descubrir un ejército dispuesto a luchar.
Por más que logre vengarme, los muertos no volverán a la vida. Tampoco se alegrarían.
Si sale, sale. Si no sale, hay que volver a empezar. Todo lo demás son fantasía.