Achica tu miedo porque, si él crece, tú te harás pequeño; Me dijo el Viejo Antonio una tarde de mayo y lluvia, en esa hora en que reinan el tabaco y la palabra.
Te miro, y lloro porque no me miras: me miras, y suspiro al hallar el desdén en tu mirada: suspiro, y lloro porque no suspiras, suspiras ¡ay! Y acongojado miro que no es por mí...
La vida cambió después de ese salto... de repente había llegado al más alto nivel de audacia, un nivel por encima incluso del que los pilotos de aviones podrían alcanzar
Me perteneces. Tu sangre, tu corazón, tu cuerpo, tu alma... tu todo. Consagrame tu sangre y vida.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar.
Cuando comienzas una pintura es algo que esta fuera de ti. Al terminarla, parece que te hubieras instalado dentro de ella.
El enemigo de El Maestro es mi Enemigo.
Un beso... son mil palabras.
Te miro, y lloro porque no me miras: me miras, y suspiro al hallar el desdén en tu mirada: suspiro, y lloro porque no suspiras, suspiras ¡ay! Y acongojado miro que no es por mí...
La vida cambió después de ese salto... de repente había llegado al más alto nivel de audacia, un nivel por encima incluso del que los pilotos de aviones podrían alcanzar
Me perteneces. Tu sangre, tu corazón, tu cuerpo, tu alma... tu todo. Consagrame tu sangre y vida.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar.
Cuando comienzas una pintura es algo que esta fuera de ti. Al terminarla, parece que te hubieras instalado dentro de ella.
El enemigo de El Maestro es mi Enemigo.
Un beso... son mil palabras.