La cultura espasmódica y rígida del ocupante, liberada, se abre al fin a la cultura del pueblo vuelto realmente fraterno. Las dos culturas pueden confrontarse, enriquecerse.
A veces en el silencio de la noche, todos sus recuerdos le eran devueltos con la plenitud de una canción de infancia... En la soledad, nadie escapa a los recuerdos.
No te hagas el fuerte y hagas ver que no es nada. Te estoy vigilando.
No hay grito de dolor que en lo futuro no tenga al fin por eco una alegría.
Enero y febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
¿Sabés por qué no podían sacarme la pelota? Porque ella no se quería ir de mi lado. Otras cosas sí me sacaron, pero la pelota no.
Eres un parásito y un mamón.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
A veces en el silencio de la noche, todos sus recuerdos le eran devueltos con la plenitud de una canción de infancia... En la soledad, nadie escapa a los recuerdos.
No te hagas el fuerte y hagas ver que no es nada. Te estoy vigilando.
No hay grito de dolor que en lo futuro no tenga al fin por eco una alegría.
Enero y febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
¿Sabés por qué no podían sacarme la pelota? Porque ella no se quería ir de mi lado. Otras cosas sí me sacaron, pero la pelota no.
Eres un parásito y un mamón.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.