el sujeto amoroso como una fuerte transgresión, que lo deja solo y expuesto; por una inversión de valores, es pues esta sentimentalidad lo que constituye hoy lo obsceno del amor.
Gracias Dios, por la dignidad y la belleza de uno mismo. Por la presiocidad de ser innatos. La única cosa que no puede ser tomado de nosotros. La única cosa que realmente cuenta
¡Debo atrapar el sonido con todo el cuerpo!
Si otro nos critica y no nos ofendemos, el criticón se desorienta.
Siempre que lo que se disputa en el juego no es ni el amor ni el odio, las mujeres juegan torpemente.
Ya sabéis el modo de ser libres; a vosotros toca señalar el de ser felices...
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté
No tienes que mirar el color de su rostro para saber... ¡Negro intenso! ¡Está furioso!
Gracias Dios, por la dignidad y la belleza de uno mismo. Por la presiocidad de ser innatos. La única cosa que no puede ser tomado de nosotros. La única cosa que realmente cuenta
¡Debo atrapar el sonido con todo el cuerpo!
Si otro nos critica y no nos ofendemos, el criticón se desorienta.
Siempre que lo que se disputa en el juego no es ni el amor ni el odio, las mujeres juegan torpemente.
Ya sabéis el modo de ser libres; a vosotros toca señalar el de ser felices...
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté
No tienes que mirar el color de su rostro para saber... ¡Negro intenso! ¡Está furioso!