alma; cuando te escuché no eran mis oidos lo que te escuchaban, sino mi corazón... y comprendí que se ve con el alma y se escucha con el corazón... y cada vez que te veo y te escucho, siento ese gran amor por ti.
Los labios que tocan licor no deben tocar los míos.
Una mujer que piensa que es inteligente exige los mismos derechos que el hombre. Una mujer inteligente se da por vencido.
La virtud no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo.
Si te detienen en nombre de la justicia, huye en nombre de la libertad.
Para mí la patria, no será nunca triunfo, sino agonía y deber.
Si los médicos no saben escribir como van a salvar vidas...
Siempre sigue a tu corazón, lucha por tu ilusión, hasta el último instante, ama intensamente.
Los labios que tocan licor no deben tocar los míos.
Una mujer que piensa que es inteligente exige los mismos derechos que el hombre. Una mujer inteligente se da por vencido.
La virtud no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo.
Si te detienen en nombre de la justicia, huye en nombre de la libertad.
Para mí la patria, no será nunca triunfo, sino agonía y deber.
Si los médicos no saben escribir como van a salvar vidas...
Siempre sigue a tu corazón, lucha por tu ilusión, hasta el último instante, ama intensamente.