el miedo y que dan pasos en falso, pueden caer en el pantano al que llamamos destino.
No hay piedad mariana que termine en María, pero sí rasgo distintivo, por María ir a Cristo y consagración de nuestra vida a María para que Ella la presente a Jesús.
Exigir la inmortalidad del individuo es querer perpetuar un error hasta el infinito
Ciertos libros parecen haber sido escritos no para aprender de ellos sino para que se reconozca lo que sabía su autor.
Debe enseñarse a los hombres como si no se les enseñara. Las cosas desconocidas deben proponérseles como cosas olvidadas.
Más quiero ser malo con esperanza de ser bueno, que bueno con el propósito de ser malo.
Tenemos dos fuerzas que nos ayudan a vivir: el olvido y la esperanza.
Gracias a la casa Las María Luisa nos presentábamos decorosamente vestidas, en el escenario y en la calle
No hay piedad mariana que termine en María, pero sí rasgo distintivo, por María ir a Cristo y consagración de nuestra vida a María para que Ella la presente a Jesús.
Exigir la inmortalidad del individuo es querer perpetuar un error hasta el infinito
Ciertos libros parecen haber sido escritos no para aprender de ellos sino para que se reconozca lo que sabía su autor.
Debe enseñarse a los hombres como si no se les enseñara. Las cosas desconocidas deben proponérseles como cosas olvidadas.
Más quiero ser malo con esperanza de ser bueno, que bueno con el propósito de ser malo.
Tenemos dos fuerzas que nos ayudan a vivir: el olvido y la esperanza.
Gracias a la casa Las María Luisa nos presentábamos decorosamente vestidas, en el escenario y en la calle