abajo, dejaban pintada una imagen dulcísima, que la labor corrosiva de los siglos respetaría maravillosamente.
No se preocupe princesa. Ya sabe mi papel en esta pequeña historia. Soy el protagonista. Y ya sabe lo que dicen de los protagonistas: que nunca mueren
Hay dos tipos de personas en la tierra: aquellas que se elevan y aquellas que se inclinan.
El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad
Expiarse de los pecados del pasado no es arrepentirse, es no cometer el mismo error dos veces.
Todo el mundo ansia alguna vez aquello que no está asignado para él.
¿Cómo saber que una cosa es diferente a todas las demás si nunca se la ha comparado con nada?.
No se preocupe princesa. Ya sabe mi papel en esta pequeña historia. Soy el protagonista. Y ya sabe lo que dicen de los protagonistas: que nunca mueren
Hay dos tipos de personas en la tierra: aquellas que se elevan y aquellas que se inclinan.
El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad
Expiarse de los pecados del pasado no es arrepentirse, es no cometer el mismo error dos veces.
Todo el mundo ansia alguna vez aquello que no está asignado para él.
¿Cómo saber que una cosa es diferente a todas las demás si nunca se la ha comparado con nada?.