aquel que se convierte en filósofo, es decir, quien se interesa en esas creaciones tan peculiares del orden de los conceptos.
Mi voz se queda sola entre la noche para decirte, oh madre, sin decirlo, cómo mi corazón disminuirá su toque cuando tu sueño sea menos tuyo y más mío.
Nadie puede sospechar cuantas idioteces políticas se han evitado gracias a la falta de dinero.
Aquellos que toman decisiones en la economía y en el mercado deben jugarse la piel en ello y ser responsables de la falta de sus equivocaciones, no meros espectadores
Juegan los burros y pagan los arrieros.
La alegría no está en las cosas sino en nosotros.
Mis obras de valor, si es que valen, las crearé entre los cincuenta y los setenta años.
Mi voz se queda sola entre la noche para decirte, oh madre, sin decirlo, cómo mi corazón disminuirá su toque cuando tu sueño sea menos tuyo y más mío.
Nadie puede sospechar cuantas idioteces políticas se han evitado gracias a la falta de dinero.
Aquellos que toman decisiones en la economía y en el mercado deben jugarse la piel en ello y ser responsables de la falta de sus equivocaciones, no meros espectadores
Juegan los burros y pagan los arrieros.
La alegría no está en las cosas sino en nosotros.
Mis obras de valor, si es que valen, las crearé entre los cincuenta y los setenta años.