a odiar la Coca-Cola, pero cabe la posibilidad, al menos, de que estemos obligados a desconfiar del Estado.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos oscuros e incesantes.
No odio a nadie, me parece que es una pérdida de tiempo y desgasta muchísimo
El aburrimiento es el placer de saber que no tienes nada que hacer.
Maestro... Aún si soy débil... ¡Nunca huiré de nuevo!
¿Por qué no te cociste berza? Porque tú no me moviste, puerca.
¿ Serán que están tan hundidos que ya no necesita abogados, sino otra vez autodefensas?
Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos oscuros e incesantes.
No odio a nadie, me parece que es una pérdida de tiempo y desgasta muchísimo
El aburrimiento es el placer de saber que no tienes nada que hacer.
Maestro... Aún si soy débil... ¡Nunca huiré de nuevo!
¿Por qué no te cociste berza? Porque tú no me moviste, puerca.
¿ Serán que están tan hundidos que ya no necesita abogados, sino otra vez autodefensas?