antes del tiempo; dice su padre que el tiempo es melancolía, y cuando se para lo llamamos eternidad
La propia alabanza, discípulo, es a manera de una torre elevada, a la cual ha subido un loco presuntuoso, que permanece allí en orgullosa soledad e inadvertido de todos, excepto de él mismo.
Comienzos y finales gota a gota harán de luchas y de treguas vidas únicas.
Ser defectuoso no es algo malo, en especial en un mundo como este.
Si la perfección no fuera quimérica, no tendría tanto éxito.
Todos los necios son obstinados y todos los obstinados son necios.
No existe para el hombre más que una verdadera desdicha: incurrir en faltas y tener motivos de censura contra sí.
La propia alabanza, discípulo, es a manera de una torre elevada, a la cual ha subido un loco presuntuoso, que permanece allí en orgullosa soledad e inadvertido de todos, excepto de él mismo.
Comienzos y finales gota a gota harán de luchas y de treguas vidas únicas.
Ser defectuoso no es algo malo, en especial en un mundo como este.
Si la perfección no fuera quimérica, no tendría tanto éxito.
Todos los necios son obstinados y todos los obstinados son necios.
No existe para el hombre más que una verdadera desdicha: incurrir en faltas y tener motivos de censura contra sí.