él mi hombre; así de sencillo. Éramos buenos amigos, además de buenos amantes, y no nos exigíamos demasiado el uno al otro.
Junto con el reloj de bolsillo, cada uno de nosotros recibimos un segundo nombre simbólico, dependiendo de tus talentos, el tuyo es Acero… El Alquimista de Acero.
Hay una bestia en el corazón de los hombres. Una bestia llamada codicia.
No voy a evadir las cosas por temor nunca más.
Lo siento niña pero no vine aquí para salvarte. Matar a los yoma es mi trabajo. No te equivoques.
Tal vez fuera preciso moderar, recortar el existir y retener la prepotencia de ser uno.
De la amistad puede nacer el amor, pero del amor nunca nacerá una amistad.
Junto con el reloj de bolsillo, cada uno de nosotros recibimos un segundo nombre simbólico, dependiendo de tus talentos, el tuyo es Acero… El Alquimista de Acero.
Hay una bestia en el corazón de los hombres. Una bestia llamada codicia.
No voy a evadir las cosas por temor nunca más.
Lo siento niña pero no vine aquí para salvarte. Matar a los yoma es mi trabajo. No te equivoques.
Tal vez fuera preciso moderar, recortar el existir y retener la prepotencia de ser uno.
De la amistad puede nacer el amor, pero del amor nunca nacerá una amistad.