ante mis ojos llenos de sueño: la pelada del profesor López Aguirre me anuncia que debo levantarme. He decidido perdonarlo porque ya me llama campeón
La vigilancia y la lucidez son los senderos de la inmortalidad. Los que vigilan no mueren. La negligencia es el sendero de la muerte. Los negligentes son como si ya estuvieran muertos.
Odio es la satisfacción que te queda después de un mal rato... odia y se feliz, tú amarga a los demás.
El hecho de entrenar seis horas diarias, ya es ser diferente. Vivo otra vida, estoy metido en otro mundo: todo el día es tenis y tenis.
Para ser el rey de los conejos hay que ponerse las orejas largas.
Cada hombre piensa que Dios está de su lado.
El error es la fuerza que une a los hombres; la verdad se le comunica a los hombres por medio de las acciones verdaderas.
La vigilancia y la lucidez son los senderos de la inmortalidad. Los que vigilan no mueren. La negligencia es el sendero de la muerte. Los negligentes son como si ya estuvieran muertos.
Odio es la satisfacción que te queda después de un mal rato... odia y se feliz, tú amarga a los demás.
El hecho de entrenar seis horas diarias, ya es ser diferente. Vivo otra vida, estoy metido en otro mundo: todo el día es tenis y tenis.
Para ser el rey de los conejos hay que ponerse las orejas largas.
Cada hombre piensa que Dios está de su lado.
El error es la fuerza que une a los hombres; la verdad se le comunica a los hombres por medio de las acciones verdaderas.