hace necesaria ésta, a la que podría llamarse aire del alma
Tiene unas horas de edad la Nicaragua recién nacida en los escombros, verdor nuevito entre las ruinas del saqueo y de la guerra; y la cantora luz del primer día de la Creación alegra el aire que huele a quemado.
No hacen falta palabras entre nuestros corazones, ellos solos se encargan de latir cuando estan juntos.
Buenos días, y buenas noches.
El duende de tu son, che bandoneón, se apiada del dolor de los demás, y al estrujar tu fueye dormilón se arrima al corazón que sufre más.
Los adultos son sólo niños crecidos
Tiene unas horas de edad la Nicaragua recién nacida en los escombros, verdor nuevito entre las ruinas del saqueo y de la guerra; y la cantora luz del primer día de la Creación alegra el aire que huele a quemado.
No hacen falta palabras entre nuestros corazones, ellos solos se encargan de latir cuando estan juntos.
Buenos días, y buenas noches.
El duende de tu son, che bandoneón, se apiada del dolor de los demás, y al estrujar tu fueye dormilón se arrima al corazón que sufre más.
Los adultos son sólo niños crecidos