que no habré sido un arbusto tan torcido cuando me han dado el birrete
Nobleza, dignidad, constancia y cierto risueño coraje. Todo lo que constituye la grandeza sigue siendo esencialmente lo mismo a través de los siglos.
El caracol siempre está subiendo su propia escalera.
El caracter te lo forja la sociedad.
Se prohíbe recompensar al delator y al traidor, por más que agrade la traición y aún cuando haya justos motivos para agradecer la delación.
Los que son amados por los dioses crecen jóvenes.
Nobleza, dignidad, constancia y cierto risueño coraje. Todo lo que constituye la grandeza sigue siendo esencialmente lo mismo a través de los siglos.
El caracol siempre está subiendo su propia escalera.
El caracter te lo forja la sociedad.
Se prohíbe recompensar al delator y al traidor, por más que agrade la traición y aún cuando haya justos motivos para agradecer la delación.
Los que son amados por los dioses crecen jóvenes.