una vez suyas, pero que no despiertan ya en mí el deseo excepto en la memoria, nunca más.
Un hombre que ha recibido una buena educación puede camuflar, con su inteligencia y su elocuencia, su pusilanimidad o su estupidez, que son su verdadera naturaleza.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
De sitio mejorada, atenta mira en la disposición robusta aquello que, si por lo suave no lo admira, es fuerza que lo admire por lo bello.
Nadie quiere cambiar, pero no quieren quedarse atrás tampoco.
Estos sentimientos que tienes por ella son realmente falsos.
Un hombre que ha recibido una buena educación puede camuflar, con su inteligencia y su elocuencia, su pusilanimidad o su estupidez, que son su verdadera naturaleza.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
De sitio mejorada, atenta mira en la disposición robusta aquello que, si por lo suave no lo admira, es fuerza que lo admire por lo bello.
Nadie quiere cambiar, pero no quieren quedarse atrás tampoco.
Estos sentimientos que tienes por ella son realmente falsos.