nuestros buenos conocidos no volveríamos a intercambiar una sola palabra si oyésemos lo que dicen de nosotros en nuestra ausencia
El gusto por la adulación se debe, en la mayoría de los hombres, a la pobre opinión que tienen de sí mismos; con las mujeres sucede lo contrario.
Besé tus labios, sostuve en tu cabeza, compartí tus sueños y compartí tu cama, te conozco bien, reconozco tu olor
Di que me amas, después... abrázame... bésame... y luego... dí... mi nombre.
Si pudiera manejar a placer mis sentimientos, tal vez tendría mas tiempo para dedicarme a las cosas espirituales.
Nunca digas lo que quieras decir, sólo dí lo que no dirías.
El gusto por la adulación se debe, en la mayoría de los hombres, a la pobre opinión que tienen de sí mismos; con las mujeres sucede lo contrario.
Besé tus labios, sostuve en tu cabeza, compartí tus sueños y compartí tu cama, te conozco bien, reconozco tu olor
Di que me amas, después... abrázame... bésame... y luego... dí... mi nombre.
Si pudiera manejar a placer mis sentimientos, tal vez tendría mas tiempo para dedicarme a las cosas espirituales.
Nunca digas lo que quieras decir, sólo dí lo que no dirías.