abandonaron nuestro mundo, pero aún siguen apegados a él. Por eso la hora del crepúsculo siempre trae consigo esta pena.
Al que juró hasta que ya nadie confió en él; mintió tanto que ya nadie le cree; y pide prestado sin que nadie le dé; le conviene irse a donde nadie lo conozca.
Es falso que hayamos impuesto a Javier Clemente el estilo del Barcelona.
Soy el general de los pobres
Se puede enseñar filosofía, pero no a filosofar, ya que ésta es una actividad libre de la razón sobre las profundidades del conocimiento del Ser, del ente y de las cosas
El hombre es el único ser capaz de distinguir entre el bien, el mal y el regular.
Al que juró hasta que ya nadie confió en él; mintió tanto que ya nadie le cree; y pide prestado sin que nadie le dé; le conviene irse a donde nadie lo conozca.
Es falso que hayamos impuesto a Javier Clemente el estilo del Barcelona.
Soy el general de los pobres
Se puede enseñar filosofía, pero no a filosofar, ya que ésta es una actividad libre de la razón sobre las profundidades del conocimiento del Ser, del ente y de las cosas
El hombre es el único ser capaz de distinguir entre el bien, el mal y el regular.