el extranjero. Me duele demasiado que nos ignoren, que nos menosprecien, que nos juzguen, sin siquiera darnos la oportunidad de defendernos.
Cuando uno se halla habituado a una dulce monotonía, ya nunca le apetece ninguna clase de distracción, que no le aliviaría y que sólo le servirá para darse más cuenta de que se aburre todos los días.
Pienso en esto desde hace un momento... ¿Puedo besarte?
Hablar bajo y obrar alto.
Nosotros no te protegemos porque seas la princesa Tamayori... Queremos protegerte porque eres tú.
Los españoles nos entendemos gracias a la incomprensión.
Cuando uno se halla habituado a una dulce monotonía, ya nunca le apetece ninguna clase de distracción, que no le aliviaría y que sólo le servirá para darse más cuenta de que se aburre todos los días.
Pienso en esto desde hace un momento... ¿Puedo besarte?
Hablar bajo y obrar alto.
Nosotros no te protegemos porque seas la princesa Tamayori... Queremos protegerte porque eres tú.
Los españoles nos entendemos gracias a la incomprensión.