del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños
El amor verdadero no tiene fronteras ni fecha de caducidad. El amor verdadero no se gasta nunca, si no crece a lo largo de los años. El amor verdadero es amigo de la pasión, el cariño y la ilusión, pero su mejor amigo es la lealtad.
Si la belleza constituyera el único mérito de las mujeres, todas las feas deberían ahorcarse
De la Sota tendría que donarle los hombros al Incucai, los tiene nuevos porque en su vida laburó.
El hombre cree que desempeña su papel en determinada obra y no sabe que mientras tanto han cambiado el decorado en el escenario sin que lo note y sin darse cuenta se encuentra en medio de una representación completamente distinta.
Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.
El amor verdadero no tiene fronteras ni fecha de caducidad. El amor verdadero no se gasta nunca, si no crece a lo largo de los años. El amor verdadero es amigo de la pasión, el cariño y la ilusión, pero su mejor amigo es la lealtad.
Si la belleza constituyera el único mérito de las mujeres, todas las feas deberían ahorcarse
De la Sota tendría que donarle los hombros al Incucai, los tiene nuevos porque en su vida laburó.
El hombre cree que desempeña su papel en determinada obra y no sabe que mientras tanto han cambiado el decorado en el escenario sin que lo note y sin darse cuenta se encuentra en medio de una representación completamente distinta.
Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.