límites convenientes, el Estado consigue su objeto en la libertad de pensar, porque las gentes, en lo general, no piensan más allá que lo que sus maestros han pensado.
Allí se levantaría enseguida, para su ronda matinal: pisar la tierra húmeda todavía del relente nocturno, respirar aire recién nacido, ver ensancharse la aurora por el cielo, escuchar los pájaros... Allí sí, pero aquí...
Burlarse de la filosofía es ya filosofar
Los hechos no dejan de existir porque se los ignore.
El autor es quien da al inquietante lenguaje de la ficción sus unidades, sus nudos de coherencia, su inserción en lo real.
El militar es una planta a la que hay que cuidar con esmero para que no dé sus frutos.
Allí se levantaría enseguida, para su ronda matinal: pisar la tierra húmeda todavía del relente nocturno, respirar aire recién nacido, ver ensancharse la aurora por el cielo, escuchar los pájaros... Allí sí, pero aquí...
Burlarse de la filosofía es ya filosofar
Los hechos no dejan de existir porque se los ignore.
El autor es quien da al inquietante lenguaje de la ficción sus unidades, sus nudos de coherencia, su inserción en lo real.
El militar es una planta a la que hay que cuidar con esmero para que no dé sus frutos.