que se aplique a introducir la enseñanza obligatoria de la descodificación mediática
Hay libros cuya belleza formal es tan apretada, tan concluida, tan severa, que nada nuestro puede insertarse en ellos. Su superficie compacta y lisa no nos ofrece resquicio alguno. Nos queda sólo la posibilidad de aquiescencia o de rechazo.
Sólo hay una ciencia: la física. Todo lo demás es asistencia social.
¿Pensar? ¿¡Cómo demonios se supone que puedo pensar y batear al mismo tiempo!?
Las conversaciones siempre son peligrosas si se quiere esconder alguna cosa.
Saber algo más que los otros es fácil, lo difícil es saber algo mejor que los otros
Hay libros cuya belleza formal es tan apretada, tan concluida, tan severa, que nada nuestro puede insertarse en ellos. Su superficie compacta y lisa no nos ofrece resquicio alguno. Nos queda sólo la posibilidad de aquiescencia o de rechazo.
Sólo hay una ciencia: la física. Todo lo demás es asistencia social.
¿Pensar? ¿¡Cómo demonios se supone que puedo pensar y batear al mismo tiempo!?
Las conversaciones siempre son peligrosas si se quiere esconder alguna cosa.
Saber algo más que los otros es fácil, lo difícil es saber algo mejor que los otros