muchas veces no aquellos de quienes lo esperaríamos. Pocos son los que saben callar y respetar el silencio ajeno.
La vida es como una naranja. Por fuera, bonita. Por dentro, puede resultar ácida, pero nuestra obligación es pelarla y comérnosla.
La droga mata lentamente, y a mi que me importa si yo no tengo apuro en morirme.
Escucha, Sefarad, los hombres no pueden ser si no son libres.
Su vida oscila (como la vida de todos los hombres) no ya entre dos polos, por ejemplo el instinto y el alma, o el santo y el libertino, sino que oscila entre millares, entre incontables pares de polos.
A más de uno que dice que la vida es breve le parece el día demasiado largo
Borrón de escribano no es sin engaño.
La vida es como una naranja. Por fuera, bonita. Por dentro, puede resultar ácida, pero nuestra obligación es pelarla y comérnosla.
La droga mata lentamente, y a mi que me importa si yo no tengo apuro en morirme.
Escucha, Sefarad, los hombres no pueden ser si no son libres.
Su vida oscila (como la vida de todos los hombres) no ya entre dos polos, por ejemplo el instinto y el alma, o el santo y el libertino, sino que oscila entre millares, entre incontables pares de polos.
A más de uno que dice que la vida es breve le parece el día demasiado largo
Borrón de escribano no es sin engaño.