con alegría y fructifiqué despojos de desconsolación.Pinte colores del arcoíris pero grises se tornaron por la lluvia.
El regalo de la felicidad pertenece a quien lo desenvuelve.
Observamos que en Francia, casi siempre, los críticos musicales son sordos y los críticos de arte ciegos. Eso les permite el recogimiento que necesitan las ideas estéticas.
Entre tu aurora y mi ocaso, el tiempo desaparecía y era nuestra y era mía sangre, labio, vino y vaso.
Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quienes consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
Se vende el pescado, pero la música se ofrece. Es una oportunidad de degustación para el oído
Paga la injuria con la justicia, y la amabilidad con la amabilidad.
El regalo de la felicidad pertenece a quien lo desenvuelve.
Observamos que en Francia, casi siempre, los críticos musicales son sordos y los críticos de arte ciegos. Eso les permite el recogimiento que necesitan las ideas estéticas.
Entre tu aurora y mi ocaso, el tiempo desaparecía y era nuestra y era mía sangre, labio, vino y vaso.
Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quienes consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
Se vende el pescado, pero la música se ofrece. Es una oportunidad de degustación para el oído
Paga la injuria con la justicia, y la amabilidad con la amabilidad.