que todos hemos pasado, pero a la larga reulta improductivo. Emborracha pero no alimenta.
Coretti no sabía vestirse. La ropa era un lenguaje y Coretti un tartamudo de la indumentaria.
No llores. Aun no ha terminado, la batalla acaba de comenzar.
El contagio de los prejuicios hace creer muchas veces en la dificultad de las cosas que no tienen nada de difíciles.
El amor es un verdadero acceso de fiebre, con la diferencia de que ésta comienza con frío y termina con ardor, mientras que el amor sigue el camino contrario.
Dime si el te ama la mitad de lo que te ama este loco
Para gozar: amor. Para sufrir: amor. Para vivir: amor. Para morir: amor. Para reír: amor. Para llorar: amor... y para todo lo demás AMOR
Coretti no sabía vestirse. La ropa era un lenguaje y Coretti un tartamudo de la indumentaria.
No llores. Aun no ha terminado, la batalla acaba de comenzar.
El contagio de los prejuicios hace creer muchas veces en la dificultad de las cosas que no tienen nada de difíciles.
El amor es un verdadero acceso de fiebre, con la diferencia de que ésta comienza con frío y termina con ardor, mientras que el amor sigue el camino contrario.
Dime si el te ama la mitad de lo que te ama este loco
Para gozar: amor. Para sufrir: amor. Para vivir: amor. Para morir: amor. Para reír: amor. Para llorar: amor... y para todo lo demás AMOR