puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones...
Al enemigo que huye, la puente de plata.
¡Son tantos los mortales que no pueden digerir la felicidad! La felicidad no es cosa fácilmente digerible; es, más bien, muy indigesta
Toda persona que apoya de forma directa o indirecta un estado organizado militarmente participa en el pecado. Todos los hombres son cómplices del pecado cuando contribuyen al mantenimiento del Estado pagando impuestos
Con el tiempo uno se vuelve mas precavido.
Un padre que sabe dar rienda suelta a su infante interior, será capaz de valorizar el mundo interno de sus hijos, aunque éste sea uno con necesidad especial.
Las ideas no se imponen, se proponen.
Al enemigo que huye, la puente de plata.
¡Son tantos los mortales que no pueden digerir la felicidad! La felicidad no es cosa fácilmente digerible; es, más bien, muy indigesta
Toda persona que apoya de forma directa o indirecta un estado organizado militarmente participa en el pecado. Todos los hombres son cómplices del pecado cuando contribuyen al mantenimiento del Estado pagando impuestos
Con el tiempo uno se vuelve mas precavido.
Un padre que sabe dar rienda suelta a su infante interior, será capaz de valorizar el mundo interno de sus hijos, aunque éste sea uno con necesidad especial.
Las ideas no se imponen, se proponen.