en una elegante poltrona para biempensantes que todo lo comprenden, todo lo toleran y no se meten en nada.
¡La tragedia es vulgar por lo sencilla!
Algo he aprendido en mi larga vida: que toda nuestra ciencia, contrastada con la realidad, es primitiva y pueril; y, sin embargo, es lo más valioso que tenemos.
Gemido de animal feroz enamorado, este cantar de cantares es la eterna canción, la eterna canción que nos enseñó alguien en los primeros tiempos y aún cantamos...
La tierra está más abrumada por el peso del pecado que por el de la población.
El exceso de cólera engendra la locura.
El perdón es la llave a la acción y libertad.
¡La tragedia es vulgar por lo sencilla!
Algo he aprendido en mi larga vida: que toda nuestra ciencia, contrastada con la realidad, es primitiva y pueril; y, sin embargo, es lo más valioso que tenemos.
Gemido de animal feroz enamorado, este cantar de cantares es la eterna canción, la eterna canción que nos enseñó alguien en los primeros tiempos y aún cantamos...
La tierra está más abrumada por el peso del pecado que por el de la población.
El exceso de cólera engendra la locura.
El perdón es la llave a la acción y libertad.