voluntad con total transformación en la voluntad de Dios, de manera que no haya en ella cosa contraria a la voluntad de Dios, sino que en todo y por todo, su movimiento sea voluntad solamente de Dios
Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro, y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz.
Dan el ala para comerse la pechuga
Creer a pie juntillas.
La religión es el hada buena de la infancia, ese crepúsculo matinal de la vida. Ella encanta el cerebro y el corazón de los niños y puebla de dulces y tiernos recuerdos el espacio azul de los primeros días.
Una buena conciencia no teme a ningún testigo.
Almita mía, vagabunda y juguetona, huesped y compañera del cuerpo, ¿adónde irás ahora pálida, fría, desnudita, privada de tus acostumbrados solaces?
Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro, y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz.
Dan el ala para comerse la pechuga
Creer a pie juntillas.
La religión es el hada buena de la infancia, ese crepúsculo matinal de la vida. Ella encanta el cerebro y el corazón de los niños y puebla de dulces y tiernos recuerdos el espacio azul de los primeros días.
Una buena conciencia no teme a ningún testigo.
Almita mía, vagabunda y juguetona, huesped y compañera del cuerpo, ¿adónde irás ahora pálida, fría, desnudita, privada de tus acostumbrados solaces?