del maestro del amor Divino no es una ciudad, ni un país, ni ningún otro sitio sobre la tierra, sino los corazones de aquellos que están sedientos del vino del amor.
Socorro tardio, socorro baldio
Para el artista dibujar es descubrir.
En ocasiones sueño que vuelvo a ser un niño, y un helado escalofrío me recorre la espalda, se me acelera el corazón, grito en medio del sueño, me despierto bañado por un sudor angustioso.
Este misterio..... Lo tengo en la punta de la lengua.
Introduzco a la gente en una atmósfera agradable. Les hace felices y eso me hace feliz a mí.
Le gustaba la trascendencia a plena vista donde podía verla digamos, en una hermosa vidriera decorada no entremezclada en la estructura de la vida como los hilos de oro en un brocado.
Socorro tardio, socorro baldio
Para el artista dibujar es descubrir.
En ocasiones sueño que vuelvo a ser un niño, y un helado escalofrío me recorre la espalda, se me acelera el corazón, grito en medio del sueño, me despierto bañado por un sudor angustioso.
Este misterio..... Lo tengo en la punta de la lengua.
Introduzco a la gente en una atmósfera agradable. Les hace felices y eso me hace feliz a mí.
Le gustaba la trascendencia a plena vista donde podía verla digamos, en una hermosa vidriera decorada no entremezclada en la estructura de la vida como los hilos de oro en un brocado.