sentías que te faltaba algo. En el fondo estabas tan vacía como yo. Si es así, creo que por fin empezaba a entender lo que estaba pasando. Esta nueva vida que decidiste proteger... ¿Te está llenando?
Los cuentos de hadas son moralmente necesarios, supongo. Están en la misma línea que otras mentiras que ayudan a preservar el Estado, como la piadosa frase que el crimen no paga, cuando uno solamente tiene que mirar a la sociedad para encontrar cuanta verdad existe en eso...
El amor a la vida crece en fuerza con la madurez del espíritu.
Huye de la ignorancia, huye igualmente de la ilusión. Aparta tu faz de las decepciones mundanales; desconfía de tus sentidos, porque son falsos. Pero en lo interior de tu cuerpo, en el sagrario de tus sensaciones, busca en lo impersonal al hombre eterno, y una vez lo hayas encontrado, mira hacia dentro: eres Buda.
Pocos enemigos verán como yo... ¡No lograrán vencerme jamás!
Lo mismo da triunfar que hacer gloriosa la derrota.
El buen gusto hace bien a ciertos valores espirituales auténticos: como el propio gusto.
Me gustaría odiarte por lo que no hiciste, pero te amo por lo que me diste.
La primavera dulce que me enseñara a amarte, la primavera misma que me ayudó a lograrte
Muchas cosas ocurren sin ser vistas.
Los cuentos de hadas son moralmente necesarios, supongo. Están en la misma línea que otras mentiras que ayudan a preservar el Estado, como la piadosa frase que el crimen no paga, cuando uno solamente tiene que mirar a la sociedad para encontrar cuanta verdad existe en eso...
El amor a la vida crece en fuerza con la madurez del espíritu.
Huye de la ignorancia, huye igualmente de la ilusión. Aparta tu faz de las decepciones mundanales; desconfía de tus sentidos, porque son falsos. Pero en lo interior de tu cuerpo, en el sagrario de tus sensaciones, busca en lo impersonal al hombre eterno, y una vez lo hayas encontrado, mira hacia dentro: eres Buda.
Pocos enemigos verán como yo... ¡No lograrán vencerme jamás!
Lo mismo da triunfar que hacer gloriosa la derrota.
El buen gusto hace bien a ciertos valores espirituales auténticos: como el propio gusto.
Me gustaría odiarte por lo que no hiciste, pero te amo por lo que me diste.
La primavera dulce que me enseñara a amarte, la primavera misma que me ayudó a lograrte
Muchas cosas ocurren sin ser vistas.