joven llamado Lelouch quería, solo era una pizca de felicidad. No es nada especial, al final la chispa que disparó sus acciones, fue el pequeño deseo que todo humano tiene...
Ese sueño...esa promesa ¿quien podría negarle eso?
¿Hay alguien justo para hacerlo?
Pero...las personas son juzgadas por estar ligadas a otras y al mundo...les guste o no.
Ese es su destino.
En ese caso cuando los sentimientos personales enfrentan la voluntad del mundo, son tratados nada más como una inútil y brumosa existencia
Pecado y castigo.
Destino y juicio.
Lo que hay en el camino de Lelouch...es el pasado que olvidó.
¿Es el odio parte de la naturaleza humana?
Aún así él puede estar agradecido ahora... si al final la persecución de los humanos por la felicidad un rayo de esperanza...un deseo vago...
Sólo puede brillar en la desesperación...
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájaro a la escopeta.
Una ciudad es aquella que nos acoje cuando las personas que habitan en ellas no lo hicieron...
Consejos vendo, y para mi no tengo.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo
Dios es justo siempre, aún cuando nos perdona.
Mientras la primavera llega a este lugar, mi corazón sigue estando en invierno.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Doctor Stockmann: Pero yo tengo la razón.
Para encadenarlo (al pueblo) es preciso aparentar que se llevan las mismas cadenas que él.
Nadie imagina cuánto ingenio se requiere para no parecer nunca ridículo.
¿Cómo están ustedes?
Ese sueño...esa promesa ¿quien podría negarle eso?
¿Hay alguien justo para hacerlo?
Pero...las personas son juzgadas por estar ligadas a otras y al mundo...les guste o no.
Ese es su destino.
En ese caso cuando los sentimientos personales enfrentan la voluntad del mundo, son tratados nada más como una inútil y brumosa existencia
Pecado y castigo.
Destino y juicio.
Lo que hay en el camino de Lelouch...es el pasado que olvidó.
¿Es el odio parte de la naturaleza humana?
Aún así él puede estar agradecido ahora... si al final la persecución de los humanos por la felicidad un rayo de esperanza...un deseo vago...
Sólo puede brillar en la desesperación...
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájaro a la escopeta.
Una ciudad es aquella que nos acoje cuando las personas que habitan en ellas no lo hicieron...
Consejos vendo, y para mi no tengo.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo
Dios es justo siempre, aún cuando nos perdona.
Mientras la primavera llega a este lugar, mi corazón sigue estando en invierno.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Doctor Stockmann: Pero yo tengo la razón.
Para encadenarlo (al pueblo) es preciso aparentar que se llevan las mismas cadenas que él.
Nadie imagina cuánto ingenio se requiere para no parecer nunca ridículo.
¿Cómo están ustedes?