afligidos, alivio de los enfermos mentales, diversión de los pobres, esparcimiento de los intelectuales, lujo de los ancianos. ¡Gracias, Señor, por habernos concedido el uso de estos artefactos, que hacen más que palatable la estancia en este Valle de Lágrimas en que nos has colocado!
Si te piden un beso niégalo con energia aunque por dentro digas bésame vida mía
Si vivimos juntos, juntos debemos decidir.
Los árboles son para nosotros la fuente de combustible más idónea. Se se posee una hectárea de bosque se descubrirá que, administrados debidamente, los árboles crecen a ritmo más rápido que el de su aprovechamiento para leña. El bosque es el colector de calor solar más eficiente del mundo.
El pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento.
La naturaleza siempre ha tenido más fuerza que educación.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Hay algunos libros que leemos con la sensación de que damos limosna a su autor
Es adagio que río que crece de súbito, crece con aguas turbias. Y el torrente estruendoso deslumbra, se despeña, salta, devasta, más no hace buenas las tierras comarcanas, como el agua serena del arroyo. El azar, como Saturno, devora a sus hijos. Los hijos de Ceres y de Jano, de la agricultura y la paz, duran más que los hijos de Saturno.
Quiéreme cuando menos lo merezca, que será cuando más lo necesite.
Si te piden un beso niégalo con energia aunque por dentro digas bésame vida mía
Si vivimos juntos, juntos debemos decidir.
Los árboles son para nosotros la fuente de combustible más idónea. Se se posee una hectárea de bosque se descubrirá que, administrados debidamente, los árboles crecen a ritmo más rápido que el de su aprovechamiento para leña. El bosque es el colector de calor solar más eficiente del mundo.
El pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento.
La naturaleza siempre ha tenido más fuerza que educación.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Hay algunos libros que leemos con la sensación de que damos limosna a su autor
Es adagio que río que crece de súbito, crece con aguas turbias. Y el torrente estruendoso deslumbra, se despeña, salta, devasta, más no hace buenas las tierras comarcanas, como el agua serena del arroyo. El azar, como Saturno, devora a sus hijos. Los hijos de Ceres y de Jano, de la agricultura y la paz, duran más que los hijos de Saturno.
Quiéreme cuando menos lo merezca, que será cuando más lo necesite.