sola regla de su orden; no es posible encontrar la menor mancha en su conducta, y se asegura que es un observador tan estricto de su castidad que no sabe en qué consiste la diferencia entre hombre y mujer. Por consiguiente, el vulgo lo considera un santo. ¿Eso lo hace santo a uno? inquirió Antonia. ¡Dios me ampare!
Es mucho mejor atreverse a cosas grandes, cosechar triunfos gloriosos aún marcados por el fracaso, que aliarse con esos pobres espíritus que ni mucho ganan ni mucho sufren porque habitan en la penumbra donde ni la victoria ni la derrota se conocen.
A veces el amor une a dos seres que no saben nadar y viven en dos islas distintas.
La soledad, cuando te encuentres solo te hará reflexionar; cuando te encuentres lejos te hará añorar; cuando lo tengas todo te hará valorar. Pero sentirte solo teniendo compañía, hará que te sientas el más desdichado de los mortales.
El CONDE- ¡Aquí los criados tardan más en vestirse que los amos!
Un contrato verbal no vale ni el papel en que se escribe.
Platón es mi amigo, pero más amigo es la verdad.
La perfección de Dios se prueba más con la imposibilidad del milagro que con su posibilidad.
Entre los innumerables arroyos que corren por la superficie de la tierra y se precipitan en el mar o se reúnen para formar grandes ríos, éste, cuyo curso vamos a seguir, no tiene nada que particularmente atraiga la atención de los hombres.
Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.
Es mucho mejor atreverse a cosas grandes, cosechar triunfos gloriosos aún marcados por el fracaso, que aliarse con esos pobres espíritus que ni mucho ganan ni mucho sufren porque habitan en la penumbra donde ni la victoria ni la derrota se conocen.
A veces el amor une a dos seres que no saben nadar y viven en dos islas distintas.
La soledad, cuando te encuentres solo te hará reflexionar; cuando te encuentres lejos te hará añorar; cuando lo tengas todo te hará valorar. Pero sentirte solo teniendo compañía, hará que te sientas el más desdichado de los mortales.
El CONDE- ¡Aquí los criados tardan más en vestirse que los amos!
Un contrato verbal no vale ni el papel en que se escribe.
Platón es mi amigo, pero más amigo es la verdad.
La perfección de Dios se prueba más con la imposibilidad del milagro que con su posibilidad.
Entre los innumerables arroyos que corren por la superficie de la tierra y se precipitan en el mar o se reúnen para formar grandes ríos, éste, cuyo curso vamos a seguir, no tiene nada que particularmente atraiga la atención de los hombres.
Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.