cuenta de él y se decidan a usarlo, nada podrá resistirles. Bastará que cesen todo trabajo y se apropien de todos los productos de su trabajo, que los consideren.y los gocen como propios. Éste es el sentido de los motines obreros que vemos estallar casi por todas partes.
El objeto silla siempre me interesó. Miro ésta que es antigua, comprada en un anticuario, y estilo imperio; no se podría imaginar mayor simplicidad de líneas, contrastando con el asiento de fieltro rojo. Amo a los objetos en la medida en que ellos no me aman.
La gloria, la fama, la unanimidad es un espejismo. Siempre parecen más brillantes en otro.
Los poetas de la antigüedad animaron a los objetos sensibles con dioses y genios nombrándolos y dotándolos con las propiedades de los bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, y todo lo que sus enormes y numerosos sentidos podían percibir..
Los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos.
Devorará a los rivales que tenga frente a él.
¡Ese es su auténtico valor!
Un partido que es capaz de autocriticarse muestra que se mantiene despierto.
Mis rivales no me quieren porque mi pecado es ser veloz
La voz del enemigo nos acusa, el silencio del amigo nos condena
La mejor factura... la que no se paga.
El objeto silla siempre me interesó. Miro ésta que es antigua, comprada en un anticuario, y estilo imperio; no se podría imaginar mayor simplicidad de líneas, contrastando con el asiento de fieltro rojo. Amo a los objetos en la medida en que ellos no me aman.
La gloria, la fama, la unanimidad es un espejismo. Siempre parecen más brillantes en otro.
Los poetas de la antigüedad animaron a los objetos sensibles con dioses y genios nombrándolos y dotándolos con las propiedades de los bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, y todo lo que sus enormes y numerosos sentidos podían percibir..
Los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos.
Devorará a los rivales que tenga frente a él.
¡Ese es su auténtico valor!
Un partido que es capaz de autocriticarse muestra que se mantiene despierto.
Mis rivales no me quieren porque mi pecado es ser veloz
La voz del enemigo nos acusa, el silencio del amigo nos condena
La mejor factura... la que no se paga.