extranjero. Todos ustedes conocieron al Führer. Hubiera sido el primero en levantarse y decir Yo dí las ordenes, y por lo tanto asumo toda responsabilidad. Pero preferiría morir diez veces antes que ver al soberano de Alemania sujeto a tal humillación.
No viviré en La Moncloa.
El odio tambien es amor, odias lo que sientes, pero amas.
Ninguna emotividad madura si se es humilde en el amor, humilde siendo gigante y en presencia de una mujer bellísima, casi hecha a mano, pero de corta estatura; humilde a propósito o cobarde por restringirse a un léxico que proyectara, puro azúcar, azúcar y cuidados extremos hasta en el tono de voz.
El que nace para ser ahorcado nunca morirá ahogado
El río por donde suena se vadea
Y a veces charlo, a veces rezo, a veces lloro, como guiso en mi pequeña cocina del rincón
La felicidad no consiste en adquirir y gozar sino en ser libre.
La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.
No concibo que no concibas mi sentir.
No viviré en La Moncloa.
El odio tambien es amor, odias lo que sientes, pero amas.
Ninguna emotividad madura si se es humilde en el amor, humilde siendo gigante y en presencia de una mujer bellísima, casi hecha a mano, pero de corta estatura; humilde a propósito o cobarde por restringirse a un léxico que proyectara, puro azúcar, azúcar y cuidados extremos hasta en el tono de voz.
El que nace para ser ahorcado nunca morirá ahogado
El río por donde suena se vadea
Y a veces charlo, a veces rezo, a veces lloro, como guiso en mi pequeña cocina del rincón
La felicidad no consiste en adquirir y gozar sino en ser libre.
La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.
No concibo que no concibas mi sentir.