Que yo lo pueda decir todo: lo nuestro, esto que hacemos y estaremos haciendo siempre, eternísimamente: hablar, callar, ser tú y yo siéndonos nuestros. Yo no te pregunto adónde me llevas. Ni por qué. Ni para qué. ¿Tú quieres caminar?, pues yo te sigo.
Una pistola no es un argumento
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea
Soy un apasionado de la limpieza y las tareas de casa
No siempre es la multitud la poseedora de la verdad absoluta.
Echar de menos al otro, también forma parte del amor.
Con besos de mermelada y abrazos de mantequilla, te envío todo mi amor envuelto en una tortilla.
No es lo mismo querer morir que no tener nada por lo que vivir
El juego y la muerte en no distinguir de categorías se parecen
Con el respeto mutuo viene una gran fuerza en los momentos difíciles.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
La timidez se compone del deseo de agradar y del temor de no conseguirlo
Una pistola no es un argumento
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea
Soy un apasionado de la limpieza y las tareas de casa
No siempre es la multitud la poseedora de la verdad absoluta.
Echar de menos al otro, también forma parte del amor.
Con besos de mermelada y abrazos de mantequilla, te envío todo mi amor envuelto en una tortilla.
No es lo mismo querer morir que no tener nada por lo que vivir
El juego y la muerte en no distinguir de categorías se parecen
Con el respeto mutuo viene una gran fuerza en los momentos difíciles.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
La timidez se compone del deseo de agradar y del temor de no conseguirlo