a la religión, la Teología era la mayor fuente de falacias. Hoy, cuando todo pensamiento humano puede desacreditarse calificándolo de no científico, el poder ejercido previamente por la Teología ha pasado a la Ciencia; así la Ciencia ha llegado a ser a su vez la mayor... fuente de errores.
El que te habla de los defectos ajenos, habla también de los tuyos a los demás
Los hombres son como los walkie-talkie: corto y cambio.
En estos libros no está el conocimiento, lo que hay en ellos son índices. Tú tienes que ser capaz de poner en práctica lo que sugieren para conocer lo que los índices indican. Tienes que caminar con tus propios pies, en la dirección que señalan, para corroborar por ti mismo y vivir el conocimiento al que se refieren.
Si no pudiera llegar al cielo más que en grupo, no iría allí en modo alguno...
Sin mirar atrás ni a los lados, no hay que perder el tiempo
Todas las madres son ricas cuando aman a sus hijos. No hay pobres, no hay feas, no hay madres viejas. Su amor es siempre la más bella de las Alegrías. Y cuando parecen tristes, basta un beso que reciban o que den para que todas sus lágrimas se conviertan en estrellas en el fondo de sus ojos.
El hombre embrutecido por la superstición es el más vil de los hombres.
Vive Dios que lo intenté.
Tanto sabes, tanto vales.
El que te habla de los defectos ajenos, habla también de los tuyos a los demás
Los hombres son como los walkie-talkie: corto y cambio.
En estos libros no está el conocimiento, lo que hay en ellos son índices. Tú tienes que ser capaz de poner en práctica lo que sugieren para conocer lo que los índices indican. Tienes que caminar con tus propios pies, en la dirección que señalan, para corroborar por ti mismo y vivir el conocimiento al que se refieren.
Si no pudiera llegar al cielo más que en grupo, no iría allí en modo alguno...
Sin mirar atrás ni a los lados, no hay que perder el tiempo
Todas las madres son ricas cuando aman a sus hijos. No hay pobres, no hay feas, no hay madres viejas. Su amor es siempre la más bella de las Alegrías. Y cuando parecen tristes, basta un beso que reciban o que den para que todas sus lágrimas se conviertan en estrellas en el fondo de sus ojos.
El hombre embrutecido por la superstición es el más vil de los hombres.
Vive Dios que lo intenté.
Tanto sabes, tanto vales.