quien vive con rosbef, agua y papas hasta los noventa y cinco? El primero pasa sus veinticuatro meses en la Eternidad. Todos los años del come-rosbef sólo los vive en el tiempo.
Vuestro propósito es tan odioso como despreciable vuestra ira. Volved por donde habéis venido o pronto sabremos qué ira es más terrible.
¿Qué la número 47 haya vencido a la número 4 en su estado de Despertar? Si hubiera alguna posibilidad, sería muy cercana al cero.
Para poder oprimir a una clase es preciso asegurarle unas condiciones que le permitan, por lo menos, arrastrar su existencia de esclavitud.
Perdonar siempre, siempre. Sobre todo si el enemigo es más fuerte.
BRIDAGANSO- ¡Eso es imposible, imbécil! Siempre se es hijo de alguien
¡Cielos! Es muy estúpido, ¿no...? Es por eso que aunque sea mi hombre, no puedo presumir de él...
¿Qué soy? Solo provoco el desastre. ¿Hay alguna razón por la cual deba seguir viviendo?
Es cuando las cosas se ponen difíciles que debes mantener tu cabeza en alto. No encontrarás esperanza tirada en el suelo.
Realmente Dios no mira ni vuestro cuerpo ni vuestra imagen sino que mira vuestros corazones
Vuestro propósito es tan odioso como despreciable vuestra ira. Volved por donde habéis venido o pronto sabremos qué ira es más terrible.
¿Qué la número 47 haya vencido a la número 4 en su estado de Despertar? Si hubiera alguna posibilidad, sería muy cercana al cero.
Para poder oprimir a una clase es preciso asegurarle unas condiciones que le permitan, por lo menos, arrastrar su existencia de esclavitud.
Perdonar siempre, siempre. Sobre todo si el enemigo es más fuerte.
BRIDAGANSO- ¡Eso es imposible, imbécil! Siempre se es hijo de alguien
¡Cielos! Es muy estúpido, ¿no...? Es por eso que aunque sea mi hombre, no puedo presumir de él...
¿Qué soy? Solo provoco el desastre. ¿Hay alguna razón por la cual deba seguir viviendo?
Es cuando las cosas se ponen difíciles que debes mantener tu cabeza en alto. No encontrarás esperanza tirada en el suelo.
Realmente Dios no mira ni vuestro cuerpo ni vuestra imagen sino que mira vuestros corazones